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06 Agosto 2010

Para nosotros, una vida en unión con el Corazón de Cristo no es sólo una devoción, es la esencia misma de nuestra espiritualidad. En el siglo 19 se fomentaron mucho diversas devociones: la devoción al Corazón Inmaculado de MarÃa, a la EucaristÃa, al Sagrado Corazón de Jesús ... Cuando nos referimos a una devoción, con frecuencia nos imaginamos un cierto número de prácticas, como ponerse de rodillas en frente de una estatua de San Antonio, encender una vela, recitar una oración ... y uno puede tener varias devociones. Pero una espiritualidad es algo más profundo: nace de dentro, desde una visión central que determina su estilo de vida y es adaptable a cada situación.
Aunque el Padre Julio Chevalier (1824-1907) usaba el término devoción, es evidente por lo que se trasluce de su vida y de sus escritos, que el Corazón de Cristo fue el núcleo fundamental de su espiritualidad. Para él "la devoción al Sagrado Corazón" es una visión que ha inspirado toda su espiritualidad, su estilo de vida y su misión. Desde la época de sus estudios en el seminario mostró su preocupación por los males de su tiempo, y estaba convencido de que el Corazón de Cristo es el remedio para esos males.
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"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatÃsima Virgen MarÃa fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creÃda por todos los fieles..." (Bula Ineffabilis Deus, el Papa PÃo IX ).







